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MUNDO MAGENTAel diario de una ameba en un planeta de colores
6/20/2008 EL TIEMPO PERDIDO (Si no se agita sabe mejor)
Si no se agita sabe mejor, dijo con ironía contenida y fijando sus negros ojos en mi acalorada cara que, acompañada del resto del cuerpo, evitaba caer en su trampa con las escasas fuerzas que me quedaban. Ese momento, perdido entre sueños y realidades que ya se confunden en mi mente, me asalta en una coqueta terraza de esta alameda de provincias que me vio crecer.
Observo como languidece la luz de la puesta de sol mientras se cuela entre las copas de los árboles, abandonando reflejos irisados en el vaso de grueso cristal que reposa sobre la mesa. Su contenido se mezcla en mi paladar llenando de sensaciones la memoria... Cincuenta años esconden tu recuerdo y en el ocaso de mi vida tengo que darte la razón: si no se agita sabe mejor.
© magenta
6/15/2008 Atnegam6/12/2008 Antonio Gasset Dubois y Días de CineQue veo muy poca televisión lo saben mi pareja, mis amigos y las personas que entran desde hace tiempo en mi space (que han podido leer algún comentario al respecto). Quiero explicar también que para mi la tele es un instrumento que uso cuando necesito y que el resto del tiempo prescindo de ella. Y la necesito para cosas muy concretas: leer el teletexto y oír las primeras noticias a primera hora de la mañana mientras me tomo el zumo de naranja y el café; ver alguna serie que me resulte divertida o interesante, como House o CSI; ver alguna película con buena compañía, palomitas y cocacola; algún partido que me interese de fútbol, tenis, rugby, etc. ; alguna carrera de F1 o motos y pruebas deportivas como las olimpiadas. Dicho así parece mucho, pero os aseguro que con la programación que hay no es tanto. Además me cuesta estar con las manos quietas, así que es fácil que mientras veo alguna cosa de las que he puesto, esté leyendo, pintando, cosiendo o entretenida en cualquier tontería. Bueno, que me disperso, me centraré en lo que iba a contar...
Hace mucho, mucho, tiempo, alguien creó un programa en la 2 que se llamaba Días de Cine y que acabó presentado por un tipo que bien podía ser el hermano guapo e intelectual de Quique San Francisco: Antonio Gasset Dubois. Una noche de esas en que estaba tirada por el sofá rascándome la barriga y sin ganas de ir a la cama, me encontré por casualidad con el tamdem Días de Cine/Antonio Gasset y el flechazo fue inmediato. Como cinéfila-aprendiz que me considero, comencé a ver el resumen de una película sobre la que tenía cierto interés y de repente apareció el presentador y soltó una frase que me dejó con la boca abierta (lamento no recordarla) y pensé que, o era un cachondo, o no veía el peligro de hablar así en una televisión pública. Luego descubrí que hablar con ese punto mordaz, escéptico, irónico, ácido... era uno de sus mayores encantos, eso sin contar que no se casaba con nadie, incluyendo a su equipo, y decía lo que pensaba con una muestra de independencia que para mi era un soplo de aire fresco dentro del mundillo que se dedica a la crónica de cine, llena de sesudos críticos (ejem) que actúan de destroyers o hermanitas de la caridad en función de parámetros que no alcanzo a comprender.
A modo de resumen os dejo cinco enlaces que he encontrado en youtube del que fue su último programa como presentador de Días de Cine y algunas frases supuestamente suyas, que circulan por la red. Bueno, no sé si serán suyas, pero os aseguro que bien podrían serlo.
© magenta
FRASES ¿APÓCRIFAS? DE ANTONIO GASSET
ENLACES A YOUTUBE
5/29/2008 BARBAPAPAS5/19/2008 Girona, Temps de florsEl sábado estuve en Girona, quería ver Temps de Flors'08 y hacer dos de las cosas que más me gustan: ver flores/plantas y hacer fotos.
5/7/2008 A vueltas con el agua...4/25/2008 Poses![]() ¿Sirve de algo poner la foto de uno/una en pose pseudo-sugerente?
¿Eso atrae a los hombres/mujeres como si fueran mosquitos?
Esto es algo que me da mucha rabia ver por los blogs,
ya que en tengo la sensación de que es el modo de relacionarse
de la gente que no es capaz de mostrar unicamento lo que lleva
dentro sin adornos ni fotos falseadas al amparo de luces tenues.
¿Quiere que le moleste? Si, por favor.Hoy tengo que hacer un viaje en autobús y recordé que cuando hice el último lo escribí. Lo dejo como desahogo.
¿Quiere que le moleste? Si, por favor.
De vez en cuando viajo en autobús, no por deseo ya que prefiero otros transportes como el tren o el avión, pero cuando el viaje es imprevisto una de las ventajas del bus es que el precio siempre es el mismo.
Cuando cogí este último billete lo hice con la ida en el mismo día y la vuelta al cabo de una semana, o lo que es lo mismo: hoy. La página de la empresa de autobuses da la opción de escoger la plaza que quieres y al reservar la vuelta vi que no había aún ninguna reserva hecha, hecho que me llevó a pensar, en un infinito ataque de confianza, en mi buena suerte porque iba a ser un día entre semana y podría viajar tranquila. Reservé la plaza habitual, que es la 37 ( hacia atrás, ventanilla y a la derecha).
Llego a la estación con cierto ataque de nervios, he tenido que dejar una reunión a medias para poder llegar a la hora y, para añadir emoción, en medio del camino hemos encontrado varios accidentes a la entrada de Santander, un camión averiado, cuatro coches accidentados, una furgoneta fuera de la carretera… Cojo aire e intento relajarme pensando en el tranquilo viaje que me espera. El andén permanece vacío, aunque intuyo que algunas personas esperan en la zona de asientos de la estación. Llega el bus y se acercan seis pasajeros – ¡¡ genial !! – meto la maleta en la bodega de carga y espero que la ley de Murphy sea benévola conmigo y el asiento que está delante quede libre para no ir encogida las nueve horas que me quedan por delante. Error, cuando subo hay un chico de aspecto hindú que no solo se ha sentado delante de mi plaza, sino que ha echado el asiento hacia atrás todo lo que ha podido… ¡ casi no me queda espacio de maniobra ¡ Me lo tomo con resignación y pienso que si no sube mucha gente en Bilbao me iré a otro asiento. Cojo el móvil y charlo animadamente un rato, al colgar me doy cuenta de que ya no se ve la cabeza del hindú, me asomo y compruebo que se ha ido poniendo cómodo y está tumbado a lo largo en las dos plazas y sus pies reposan en las plazas contiguas… ¡ Vaya tela ¡ Me entretengo observando a un chico negro que está en la parte trasera y que se levanta para ir al baño cada diez minutos, batiendo de este modo el record Guiness de visitas a un baño de autobús en el trayecto Santander-Bilbao con salto de obstáculo sobre hindú: seis.
Llegamos a Bilbao y la dársena está llena de viajeros. Los primeros en subir una mujer con una llamativa melfa (pañuelo típico de las mujeres en el Sahara) y la que supongo que es su hija, hablan muy alto y seguirán haciéndolo durante las próximas dos horas; se sitúan dos asientos detrás del mío. A todo esto el hindú ha decidido que lleva demasiado rato sin molestar a nadie y ataca por sorpresa al chico negro que está atrás del todo, ha decidido unilateralmente que ese lugar le gusta para tumbarse pero el chico negro le recuerda amablemente que estaba allí antes y que además ha cogido el sitio expresamente al comprar el billete. Unas voces llaman mi atención y giro la cabeza hacia el ruido: tres mujeres que suman más de ciento cincuenta años, andaluzas y bastante estridentes, acaban de invadir con gran algarabía el pasillo del autobús. Tiemblo pensando en que asientos tendrán asignados y acierto de lleno: se sientan inmediatamente detrás de mi y delante del chico negro incontinente y las saharauis parlanchinas. El hindú inquieto ha vuelto a sentarse delante de mi y llego a la conclusión de que en otra vida debí de ser abogada.
Una voz ronca y con ese tono alto que tienen las verduleras de mercado de barrio me saca de mis pesimistas pensamientos, la propietaria de semejante chorro de voz avanza por el pasillo con malos modos, tiene algo más de cuarenta años mal llevados y su pelo largo y crespo tiene el color de una panoja. Se sienta delante del hindú que está, oh sorpresa, rodeado de las tres marujas que han cambiado su lugar mientras yo miraba absorta a la última viajera y se han colocado delante poniendo al hindú inquieto en el que supongo que es su asiento: delante y en el pasillo. En ese instante al hindú le suena el móvil y despierta la ira de la rubia apanojada con voz de cazallera, le increpa y le recuerda que aunque él no lo sepa ella quiere dormir. El hindú, que ha puesto cara de no entender nada se levanta y se sienta en las plazas que están a mi lado al otro lado del pasillo. Una de las marujas se pone gafas de sol, total solo son las 22:30 PM, y proseguimos viaje a Vitoria.
Conecto el mp4 para abstraerme de las conversaciones que hay en torno a mí: las saharauis hablando a voz en grito, el hindú chillando igual que su interlocutor ¿para que quieren teléfono?, las marujas en un parloteo que recuerda a las cotorras… Me despierta la voz del conductor anunciando la llegada a la estación de Vitoria.
De nuevo un baile de pasajeros que bajan y suben acaldando como pueden sus pertenencias y ojos somnolientos y curiosos que observan. Suben dos italianas jóvenes que, vaya por dios, se dirigen a la rubia cazallera y le piden amablemente que se siente en su sitio ya que ellas han reservado los asientos veintinueve y treinta. La rubia se pone de pie y ruge, intentando con ese gesto disuadir a las italianas de que le quiten el sitio que ha ido calentando durante un buen rato, las italianas no se arrugan e insisten en que ese es su sitio; la rubia apanojada saca airosa su billete y les dice que el treinta es su asiento y las italianas lo miran y le dicen que no sabe mirar un billete, que el treinta corresponde al número de autobús. Con grandes aspavientos la cazallera oxigenada llama al conductor que se acerca y le dice con autoridad que haga el favor de no gritar y que se vaya a su asiento: el cuarenta y dos. Buf, esta mujer tiene un serio problema con los hindúes, las italianas, los conductores de autobús y por extensión con todo el universo. A todo esto llega un señor con cara de pocos amigos que esperaba paciente a que acabara la bronca que había montada y llega hasta donde está el hindú inquieto y le echa del sitio, así que migra de nuevo a los asientos que están detrás de mí, está claro que se ha ganado a pulso un nombre: el hindú errante ( errante: 1. adj. Que anda de una parte a otra sin tener asiento fijo.)
Continúa el viaje a Barcelona y ya solo pararemos en Alfajarín. Inflo mi cojín de IKEA, deslizo el respaldo de mi asiento, me echo la cazadora por encima y me dispongo a dormir. De nuevo me despierta el conductor explicando que estamos en el área de servicio de Alfajarín y que pararemos cuarenta minutos. Me dispongo a salir y compruebo que la maruja que está delante ha tumbado su asiento totalmente hasta atrás y casi no puedo salir. La miro mientras se levanta y espero que se de cuenta de que hay más personas que ella en el autobús, pero ni se inmuta –para que luego digan que no hace falta inculcar algo de ciudadanía–. Salgo con cierto genio de mi asiento y le pongo derecho el respaldo a ver si coge el concepto cuando suba. Bajo del bus para ir al baño y en la entrada del restaurante veo a la rubia gritona con la maruja con gafas de sol, paso rápidamente y me dirijo hacia los servicios. Al fin una cosa buena, están limpios y vacíos. No hacer cola me pone de buen humor. Cuando salgo veo que no hay nadie y me voy a una esquina a lavarme las manos, cuando estoy acabando sale la rubia gritona y ante tanto espacio libre no lo duda: se pone a mi lado. Salgo huyendo sin decir ni adiós.
Subo al autobús y oigo a las italianas cantando, deben de estar celebrando aún su victoria sobre la misma de la que acabo de huir en el baño. Nada más sentarme sube la ínclita y pasa junto a las italianas mirándolas con infinito desprecio. En ese mismo momento decido que tengo que intentar poner por escrito los avatares del viaje, así que saco la libreta y a oscuras me pongo a escribir.
PD. El resto del viaje transcurrió sin nada más que destacar, fundamentalmente porque las tres últimas horas del recorrido las pasé sumida en el más profundo de los sueños.
4/17/2008 No soporto a esta "mujer"Hay gente que tiene la virtud de ponerme de mala uva.
Esta señora no solo consigue eso, sino que además ofende mi inteligencia.
Lo último que ha tenido a bien decir es lo que transcribo a continuación:
En Onda Cero, la presidenta de Madrid ha criticado la creación de este nuevo Ministerio porque
"la igualdad ya la hemos consagrado en la Constitución hace treinta años".
Y como no le debía de parecer suficiente ha abundado en ello,
"Es como si yo creara una Consejería de la Bondad, de la Abundancia o del Amor",
ha ironizado, para concluir que "los españoles ya somos iguales ante la Ley.
Supongo que ella pensará que es muy graciosa por hacer chistes a costa de la
lucha por la igualdad, pero a mi al oirla lo que me entran ganas es de darle un tomatazo.
![]() ![]() 4/10/2008 Globos de coloresAún en las noches más sombrías, PD. El vídeo que he puesto en el reproductor, es una pequeña rareza que acompaña de un modo perfecto la entrada. Se trata de Scott Walker, un autor cuyo origen se remonta a los años 60 dentro de bandas como The Walker Brothers. En el año 67, cuando yo nací, decidió dedicarse a una música alejada del gran público, algo que le llevó a editar discos hasta el 69 de un modo regular. A partir de ese momento publica, más o menos, un disco cada diez años siendo el último The Drift, en el año 2006. La canción que he puesto se titula Loss Of Love y la podéis encontrar también en la BSO de la película Sunflower. Si tenéis curiosidad os recomiendo una canción suya pequeña y conmovedora del año 69, con un video (que podéis encontrar en youtube) por el que no parecen haber pasado los años: On your own again.
4/9/2008 Diálogo de hormigasMe imagino el díalogo:
4/7/2008 ¡ Ana, ponte el cinturón !Santander - Barcelona | |||